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Todo a su tiempo

Cuando eres mamá aparte de que recibes consejos, recibes críticas. Por qué tu bebé camina descalzo, por qué no lo abrigas lo suficiente, por qué no gatea, por qué por qué por qué. Yo soy consciente, y todo el mundo debería estar consciente, de que cada bebé se desarrolla a su manera. Todo ser humano es diferente al otro y por lo tanto es diferente en su desarrollo. Cayetana aprendió a gatear casi a los 10 meses y que me decía todo el mundo? “Debería haber gateado desde los 6 o 7 meses, deberías haberla estimulado”. Pero créanme que ella simplemente no quería gatear y un día, de la nada, lo hizo. Y me sentí feliz por ella y feliz por mí porque no la obligue a nada y sabía que si lo hizo era porque estaba lista. Y ese es mi pensamiento, no obligarla a nada. Ayudarla si, pero esperar que se desarrolle a su ritmo. Y ahora pasa lo mismo con el tema de caminar. “Ya tendría que caminar o al menos pararse sola, mi hija caminó a los 11 meses”, disculpen pero y? Es mi hija y lo hará cuando se sienta preparada. Yo sí la ayudo pero si aun no esta lista pues no lo está y punto. Es bello ver como tu pequeñ@ se desarrolla y crece porque eso te hace ver y sentir que estas haciendo un buen trabajo como  mamá o papá. Yo a veces quisiera que se quedara pequeñita pero se que algún día crecerá y depende de mí y de Martín como papás, la persona que sea en un futuro. A lo que voy con todo esto es que dejes que tu bebé se desarrolle a su manera, a su ritmo, a su tiempo. No lo obligues a nada. Algún día cuando menos lo pienses gateará o caminará y luego podrá correr. Pero, todo a su tiempo.

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Enfermedad tras enfermedad

Cayetana ha tenido gripe varias veces desde que nació. La primera vez fue cuando apenas tenía 1 mes. Tuve que soportar reclamos. Fue horrible. Tosía, se ahogaba y no podía respirar. Incuso terminamos en el hospital. Ella llevaba un mes de nacida y yo llevaba un mes como mamá. Una total inexperta. Ese fue uno de esos momentos en los que sentí que tal vez podía haberla cuidado mejor para evitar que se enfermara. Sentí que toda la responsabilidad era mía… Y así era, o no? Nunca esta lo suficientemente abrigada. Todo el tiempo escucho, “ponle zapatos” “ponle gorro” “tapala”. Y cuando la abrigo mucho que escucho? ” no le pongas gorro” “esta sudando” “no la abrigues tanto que se fastidia”. ¿Quien los entiende? Vivo pensando y preguntándome si hago las cosas bien porque eso es lo que intento. Hacer lo mejor para ella. Hace poco le dio gripe otra vez. Noches sin dormir, tos, flemas y vómitos. Durante esos días necesitaba que me dijeran : “ estás haciendo las cosas bien, esto suele pasar”. Me juzgaba a mi misma, me sentía la peor, sentía que no estaba haciendo las cosas bien. Pasó la gripe y qué vino después? La amigdalitis. Todo el esfuerzo que hacia al toser conllevó a eso, a una amigdalitis. Por primera vez le dio fiebre. Pasaron los días y logró recuperarse. Creen que acaba ahí? No! Luego le dio dermatitis del pañal. Oh no. Otra vez. Reclamos y gritos. Basta! No soy una mamá perfecta. Cometo errores. Mi hija no es la única en enfermarse. Hago lo mejor que puedo. Quiero lo mejor para ella. Pero sobretodo soy un ser humano. Y sobretodo soy mamá. Una mamá que apenas comienza. Una mamá que se equivoca. Una mamá que sabe que le queda un largo camino por delante y muchos errores por cometer. 

Mi corazón sabía 

Recuerdo que la primera ecografía me la hice cuando tuve la amenaza de aborto. Vi por primera vez a mi princesa y no podía contener la emoción al verla y al saber que todo estaba bien, que ella estaba bien. Desde que supe que estaba embarazada sabia que sería mujercita. Estaba 100% segura! Pero durante todo el embarazo tuve que escuchar la frase: “Tu barriga esta en punta, será hombrecito”. Si me hubieran pagado por cada vez que me dijeron esa frase tendría para sus pañales, ropa y comida. Incluso ponían en duda los resultados de la ecografía. Me decían: ” A veces se equivocan, pero por la forma de tu barriga será hombre”. BASTA! Yo solo me reía, pero mi corazón sabía que tendría a mi princesa. Un 6 de junio confirmamos la gran noticia. Seríamos papás de una princesa. Pero eso no evito escuchar los mismos comentarios hasta el último día de embarazo. Es bonito y divertido escuchar supersticiones. Pero solo son eso, supersticiones. El 06 de septiembre nació mi mujercita, nació mi princesa, nació mi Cayetana. 

Primeros golpes en el corazón de mamá

Todo bebé se mueve, explora el mundo a su alrededor y muchas veces ello conlleva a caídas imposibles de evitar pero una como mamá no está lista para que pase. Desde que nació me entristecía pensar en el día que mi Catita se golpeara o se cayera. Sabia que pasaría pero evitaba pensar en ello. Era el día de la madre, la dejé por un momento sola (acompañada en realidad) pero sentí que se quedó sola porque nadie de los que estaban a su alrededor pudo evitar que se cayera. Fui a la cocina y estando ahí escuche un golpe y luego el llanto de mi hija. Fui corriendo, la alce, la abracé y no quería soltarla. Lo único que quería era que se calmara, que dejara de llorar… Entre mí pensaba , por qué la deje, por qué no estuve ahí para evitarlo. Tenía sentimientos de tristeza, decepción y enojo. Creo que todo el mundo sabe que debemos evitar que después de un golpe se duerma y así fue. No se durmió y poco a poco se fue tranquilizando. No tenia ningún hinchazón , ni moretón y sangre ni nada. Gracias a Dios estaba bien. En mí estaba el sentimiento de la peor mamá del mundo. Una vez que pasó todo tan solo estaba agradecida porque no fue nada grave. Pero tremendo susto que recibí. No quiero excusarme con esto pero creo que a toda mamá en algún momento nos toca recibir esos golpes que nosotras sentimos en el corazón y que nos duelen más que a nuestros hij@s. Tan solo quiero ver una sonrisa en su rostro y trataré que así sea siempre❤

Yo? Mamá? 

Wow, embarazada? a mis 18 años? que haré? y mi carrera? Mis papás? Esas y mil preguntas más pasaron por mi  cabeza cuando PapiTín me dijo que vayamos a sacarme análisis de sangre para saber si estaba e!barazada o no. Fue de la nada, simplemente el me dijo para ir y punto. Pues fuimos. Yo la verdad estaba demasiado tranquila , incluso bromeaba con el acerca de la posibilidad de que saliera positivo. Al salir de mi casa, en el taxi, al buscar un laboratorio, todo ese tiempo estuve tranquila, incuso mientras me sacaban sangre. Pero una vez que la señorita se fue para sacar mis resultados comenzaron los nervios y algo me decía que saldría positivo aunque no lo creí hasta la que señorita friamente nos dijo: tienen que pensar mejor la próxima vez , salio positivo y mi mente se quedó en blanco. No dije nada hasta que estuvimos en la calle y lo único que hice fue llorar. Pero no estaba triste , no era un sentimiento de tristeza o decepción , era un sentimiento de miedo porque sabes que esta creciendo una personita dentro de ti y a partir de ese momento dejaste de vivir para ti. Comienzas a vivir para el o ella. La única pregunta que estaba en mi cabeza era: ¿seré buena madre? Yo me conocía y aunque sentía miedo sabia que daría mi vida por esa personita. Desde ese instante amé a MI bebé. Creo que es la única persona que amas desde que sabes de su existencia. Tocaba afrontar a mis padres, a los padres de el y muchas cosas mas pero nada de eso importaba. Lo único importante para mi a partir de ese momento era mi hij@. 

El lado oscuro de mi embarazo

Este es el extracto de tu primera entrada.

No todo fue color de rosa, fueron 9 meses entre náuseas.

Enterarme de mi embarazo fue algo sorpresivo y tal vez inesperado. Te dicen que embarazarse es igual a engordar. En mi caso no. Les contaré algunas cosas por las que pasé desde el 14 de enero hasta el 06 de septiembre:

  1. Amenaza de aborto: El 20 de febrero fui de emergencia al hospital, tenía sangrado. Gracias a Dios mi Catita estaba a salvo.
  2. Hospital: era un día normal de control, pero la obstetra se dio cuenta que estaba deshidratada y pues me llevó a emergencias 😦 Un día metida ahí y con suero.
  3.  Mil kilos menos: dicen que el sueño de toda mujer es comer sin engordar. Como pueden pedir eso! jaja Lo que yo más quería era engordar. Pesaba 55 kg y bajé hasta 49 kg. DEMASIADO. Poco a poco fui recuperando mi peso a partir del 5° mes.
  4. Náuseas y más náuseas: desde el primer mes hasta el último, incluso el mismo día que di a luz. Los tres primeros meses fue nivel extremo: todos los días, a cada hora, cuando olía algo, cien veces al día. Desde el 4° mes hasta el 7° eran dos o tres veces al día, mi cuerpo dijo YA BASTA, ya no quería bajar mas de peso 😦 . Los últimos meses eran un par de veces a la semana. Podía comer tranquila! AL FIN.
  5. No me toques que lloro: estaba demasiado sensible, lloraba y lloraba. Creo que más lloraba por estrés y miedo. Miedo a no ser una buena mamá cuando el gran día llegara.

Así fue mi embarazo, bueno, pero todo valió la pena. Una vez que vi la carita de mi Catita, mis días se llenaron de luz y de felicidad. Más de la que ya tenía con mi rey, PapiTín♥